” El temps és un mestre de cerimònies que sempre acaba posant-nos al lloc que ens correspon, anem avançant, parant i reculant obeint les seves ordres, l’error que cometem és creure que ens en podem escapar.”
Fragment de La Caverna, José Saramago
” El temps és un mestre de cerimònies que sempre acaba posant-nos al lloc que ens correspon, anem avançant, parant i reculant obeint les seves ordres, l’error que cometem és creure que ens en podem escapar.”
Fragment de La Caverna, José Saramago
ABRÍ LOS OJOS
¡Oh, Dios!¡Dios!¡Levántate cagando leches!A ver… a mear… ui…. primero quítate los calcetines…¡Pero levántate ya, que quedan tres minutos!¡Oh Dios! ¿Ducha en un minuto? Mmm… ¡Oh, joder…! ¡No haces más que correr en círculo, como un pollo sin cabeza! Carreras de pollos sin cabeza, apuestas, humo y dinero, mucho dinero… ¿Dónde está el zapato? No, no, gracias, no tengo tiempo para café, no lo tomaría ni que me lo ofrecieras… ¡Ah! ¡Aquí! Algún día debería comprarme una plancha,¡que basura de ropa! ¿Llaves? ¿Móvil? ¿Billetera? Pues vamos, va, venga… ¡Adiós! ¿Porqué siempre que tienes prisa el ascensor está en el último piso? Apuesto a que se ha hecho algún estudio sobre ello, algún científico freaky se lo habrá imaginado. ¡Clinc! ¿Qué tal está el pelo? Sucio. Gracias. Hay gente a quien le queda francamente bien el pelo sucio. Sí, tienes razón, pero tu no eres uno de ellos. Fíjate… parecen espaguetis crudos bañados en aceite de oliva. ¡Clinc! Cómo pesa esta puerta…¡Dios, que frío! Voy a buscar un j… ¡No! No tienes tiem¡Pero corre imbécil, mira que hora es!¡imbécil! Uno, uno dos tres. Uno, uno dos tres. Hoy sale el sol, precisamente hoy. A mostrar al mundo lo que soy. Sin opacidades ni medias luces. Todo es anormalmente cristalino; podría ver detalles a quilómetro y medio. ¡Oh, Dios, sol! ¡Cómo te odio! Te pedí que salieras, que me visitaras. Te agasajé, te lo rogué de rodillas hasta que se me durmieron las piernas. Por favor, sol, por favor, ven…. me muero sin ti…. Y tú vas, con toda tu mezquindad, y apareces al cabo de tres meses… a sabiendas que hoy no podía atenderte, no podía reunirme contigo… ¡Oh, sol! ¡Te odio!¡¿Por qué me esquivas?! No me gustan nada las puertas giratorias. Su tendencia a engullir a la gente, sin piedad, rueda del destino… ¡Oh Dios, que mierda de mundo! ¡Por qué no me regalaste el gusto por las puertas giratorias! Rueda y rueda sin parar… Si encajas, adentro, si no, escupitajo y a la calle. Cómo la vida misma. Un paso atrás y dos hacia adelante y… ¡Glub! Otro día de suerte ¿hasta cuándo? Sólo la puerta lo sabe¡Hola! ¿Cuánto rato llevan esperándome?Ya llevan media horita, señor. Ahí está la puerta, recuerda que aquí el pomo se gira del revés. ¿Ves? Ui, no, éste no. Ahora, empuja la puerta. No. Quizás deberías tirar de ella. Eso es. ¿Qué pasa? ¿No habéis visto nunca a nadie que se confunda al abrir la puerta? Menudos caretos, si no fuerais mis superiores os escupiría a la cara, os humillaría. Qué asco me dais, Dios. Nos preocupa tu poco esfuerzo en el proyecto, creemos que, pese a ser nuestro empleado más talentoso, pensamos que, digamos… tu rendimiento deja mucho que desear últimamente, seguramente porque solo apareces un día a la semana por aquí y bla bla bla… Sí, claro, tienes mucha razón. Lástima que sea un cobarde y no tenga cojones de levantarme y largarme pegando un buen portazo. Y ésta vez abriendo la puerta a la primera. Te asiento y te digo que sí, que tienes tantísima razón. Si no me dieras de comer me largaba de aquí y os dejaba solos con vuestra panda de mediocres. Bla, bla, bla… y esperamos que haya un cambio de actitud, si no nos veremos obligados a rescindir tu contrato, bla, bla, bla…. De acuerdo, ¿eso es todo? Gracias y adiós. ¿Quién me mandaba meterme en ésto? Yo me largo. Un paso atrás, dos adelante y ¡Glub! ¡Dios, que frío! ¡Debería haber cogido ése jersey! Gira la esquina y vete al parque, que te dé el aire. Fíjate en toda ésta gente, cómo caminan, mirando al suelo y cerrándose en su mundo, un mundo pequeño y recurrente que los obstruye ¡Míralos,como van! Parecen ovejitas que vuelven a su corralito, en su granjita de su granjerito…¿En qué estarán pensando? Es uno de los enigmas menos interesantes que jamás me he planteado. Y yo, ¿qué soy? ¿Por qué no soy lo que quisiera ser? Ser yo mismo…¡JA! ¿qué mentira es esa? Uno sólo es uno mismo cuando coge una pistola y se pega un tiro en la cabeza. Lo que queda esparcido por el suelo, inerte, es uno mismo. Todo lo demás es un cúmulo de cosas que son muy bonitas, sal para el plato de carne, pero no son uno mismo. De momento, preferiría no tener que recurrir a esa búsqueda interior. Me basta y me sobra con querer mirar las cosas de frente, con las manos desnudas y los puños cerrados. Quiero afrontarlo todo tal como es, como quiero que sea. Y si me caigo me voy a levantar, y maldiciendo empezaré a correr. Dios, cómo corre Bolt…. Y correré… Siempre mirando al frente…. Así, primero el pie izquierdo, y el derecho, y empezaré a coger velocidad, así, hasta que mis pisadas se confundan, se conviertan en un movimiento infinito, como las puertas giratorias, ruedas de la fortuna, rueda y rueda sin parar, ¡mirad cómo corro, mirad! ¡Bolt, tiembla! Y si me caigo me voy a levantar, y maldiciendo empezaré a correr de nuevo… Oh, Dios, no quiero parar nunca, dar vueltas al mundo, zancadas en el aire, hacia el infinito ¡mirad cómo corro! Estoy un poco cansado. Sí, un poco cansado. Voy a tumbarme en el césped. No entiendo las noches de Londres, sin estrellas. Son vacías. Son nada. Contemplar la nada…en la nada no hay espacio, sin espacio no hay recorrido, si no hay recorrido todo se para. Tiemblo sólo de pensarlo. No puedo perder ni un segundo mirando a nada. Quiero levantarme, verlo todo, capturarlo, analizarlo, llenarme, impregnarme, sentirme útil en una existencia inútil. Quiero engullir todos los colores que vea, llenarme de todas las mieles que la vida me brinda, poder afirmar que algún día fui alguien, algo en el todo, que toqué el todo, y que descubrí que no era nada. Me encanta el olor a heces de perro que emana éste césped. Le añade una especie de frescura, un rollo bucólico que me transportaría lejos si tuviera algún atisbo de imaginación. Quiero hundirme en él, mi peso cae, mis órganos se amontonan cómo la basura en fin de semana, quiero ser verde cómo el césped. Qué cielo más oscuro. Algo de nada, nado en algo…. las heces, las hormigas… no pienso tener miedo de nada… nado…
CERRÉ LOS OJOS
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